Fracaso del Jaguar I-Pace: De Coche del Año a Desguace - Problemas de Batería y Recompra por Jaguar

De Coche del Año a desguace. Analizamos el fracaso del Jaguar I-Pace por problemas de batería y su recompra masiva. Todo el caso.

Fracaso del Jaguar I-Pace: De Coche del Año a Desguace - Problemas de Batería y Recompra por Jaguar

🔄 Última actualización: 3 de enero de 2026

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Jaguar I-Pace: de premiado SUV eléctrico a caso de estudio en fracaso tecnológico

En 2018, el Jaguar I-Pace irrumpió en el mercado automotriz como un pionero. No solo fue el primer SUV eléctrico de lujo de la marca británica, sino que logró alzarse con prestigiosos galardones como el European Car of the Year y el World Car of the Year. Su diseño audaz, prestaciones deportivas y promesa de cero emisiones lo posicionaron como un serio competidor frente a Tesla. Sin embargo, su trayectoria dio un giro dramático que pocos anticiparon. En lugar de consolidarse como un éxito, su historia culminó con una de las medidas más radicales en la industria reciente: la recompra y destrucción masiva de unidades debido a defectos críticos en su sistema de baterías. Este análisis técnico y periodístico desmenuza la caída del I-Pace, examinando los problemas técnicos, las decisiones corporativas y las lecciones que deja para el futuro de la movilidad eléctrica.

Jaguar I-Pace en exhibición, mostrando su diseño futurista
El Jaguar I-Pace, premiado en su lanzamiento, ocultaba problemas técnicos graves en su paquete de baterías.

La génesis de un problema: la elección de las celdas LG Chem

El corazón del I-Pace era un paquete de baterías de iones de litio de 90 kWh. Para su desarrollo, Jaguar Land Rover (JLR) optó por celdas suministradas por LG Chem, un proveedor líder en el sector. Si bien esta elección no era inusual, pronto se reveló como el talón de Aquiles del vehículo. A partir de 2019, comenzaron a surgir reportes, primero esporádicos y luego cada vez más frecuentes, de sobrecalentamiento anómalo en los módulos de la batería. En los casos más graves, este sobrecalentamiento derivó en incendios espontáneos, tanto durante la conducción como en estado de reposo o carga. La naturaleza de las baterías de litio, donde una fuga térmica puede propagarse rápidamente, convertía cada incidente en un riesgo significativo para la seguridad.

Respuesta insuficiente: revisiones, software y recomendaciones límite

Frente a la crisis, Jaguar implementó una serie de medidas correctivas. Se emitieron múltiples llamados a revisión (recalls) para aplicar actualizaciones de software destinadas a mejorar el monitoreo térmico. En algunos casos, se procedió al reemplazo de módulos específicos de la batería. Como medida paliativa extrema, la marca llegó a recomendar a los propietarios que limitaran la carga máxima al 80% y, crucialmente, que realizaran la carga solo en espacios abiertos, lejos de estructuras cerradas como garajes. Esta última recomendación, explícitamente destinada a mitigar el riesgo de incendio en caso de fallo, resultó ser un golpe devastador para la confianza del consumidor. A pesar de estos esfuerzos, los incidentes persistieron, indicando que las soluciones aplicadas eran parches y no abordaban un defecto de diseño o fabricación subyacente.

Varios Jaguar I-Pace apilados en un desguace, listos para ser destruidos
Imágenes de I-Pace en desguaces simbolizan el costoso fracaso del modelo y la decisión de recompra masiva por parte de Jaguar.

La decisión final: recompra masiva y destino en el desguace

Ante la imposibilidad de garantizar una solución definitiva y permanente, Jaguar tomó una decisión sin precedentes para un vehículo de su categoría. A finales de 2023, la compañía inició un programa voluntario de recompra de aproximadamente 3,000 unidades del I-Pace en Estados Unidos, focalizado principalmente en los modelos del año 2019, los más afectados. Estas unidades, una vez devueltas, no fueron remanufacturadas ni vendidas como usadas. En su lugar, fueron transportadas a centros de desguace para su destrucción total. Las fotografías de decenas de I-Pace apilados en patios de salvamento se viralizaron, convirtiéndose en el epitafio visual de un proyecto fallido. Esta medida, aunque económicamente onerosa, buscaba proteger a la marca de litigios mayores y de un daño reputacional irreversible. Para profundizar en los desafíos de los ecosistemas propios en vehículos eléctricos, puedes leer nuestro análisis sobre la estrategia de Rivian al rechazar Apple CarPlay.

El impacto financiero: la depreciación más abrupta del mercado

El fracaso técnico del I-Pace tuvo una consecuencia directa y cuantificable en su valor residual. Según estudios recientes citados por Motorpasión, el Jaguar I-Pace se ha convertido en el coche que más valor pierde en un plazo de cinco años en el mercado. De media, este SUV eléctrico de lujo sufre una depreciación del 72.2% tras un quinquenio. En términos monetarios, esto representa una pérdida de valor de aproximadamente 52,000 dólares (unos 48,000 euros) sobre su precio original. Para un comprador, adquirir un I-Pace usado implica un riesgo elevado, no solo por los antecedentes de fiabilidad, sino por la certeza de que su inversión se evaporará a un ritmo muy superior al de cualquier competidor. Esta depreciación catastrófica es un síntoma claro de la desconfianza del mercado secundario hacia el modelo.

El contexto corporativo: fin de producción y transición de Jaguar

El destino del I-Pace se enmarca en una reestructuración profunda de Jaguar. Previamente al anuncio de la recompra, la marca había comunicado que pondría fin a la producción del I-Pace en 2025, junto con la mayor parte de su gama de combustión interna. Este movimiento es parte de una transición planificada hacia una nueva generación de vehículos eléctricos exclusivos y de mayor valor. Curiosamente, esta estrategia ha llevado a Jaguar a una situación peculiar en 2025: según reportes, la marca no ha vendido ni un coche nuevo en lo que va del año, debido a la escasez de inventario durante esta fase de cambio. El objetivo declarado es relanzar la marca a partir de 2025 con una nueva familia de vehículos eléctricos puros, esperando dejar atrás los problemas de calidad que han plagado a modelos como el I-Pace. El futuro del segmento premium eléctrico se vislumbra competitivo; para conocer las tendencias, consulta nuestro análisis de los coches más esperados de 2026.

Especificaciones técnicas y garantía: los datos concretos del I-Pace

A pesar de sus problemas, el I-Pace fue, en papel, un vehículo competitivo. La siguiente tabla detalla sus especificaciones técnicas clave, actualizadas con la información oficial y datos del contexto:

CaracterísticaEspecificación
MotorDos motores eléctricos (uno por eje)
Potencia total400 hp (294 kW)
Par motor516 lb-ft (696 Nm)
Aceleración 0-100 km/h4.5 segundos (estimado)
BateríaIones de litio, 90 kWh (LG Chem)
Autonomía (ciclo EPA)377 km (234 millas)
Garantía de la batería8 años o 160,000 km (lo que suceda primero, cubre defectos y capacidad inferior al 70%)
Depreciación media a 5 años72.2% (pérdida de ~$52,000 USD)
Fin de producción confirmado2025

La garantía de la batería, aunque extensa en tiempo y kilometraje, no fue suficiente para contrarrestar la percepción de riesgo asociada a los incidentes de incendio. Es importante destacar que la garantía cubre defectos de fabricación y una pérdida de capacidad por debajo del 70%, pero los problemas de sobrecalentamiento a menudo ocurrían en baterías que aún mantenían su capacidad nominal.

Lecciones para la industria de los vehículos eléctricos

El caso del Jaguar I-Pace trasciende la anécdota de un solo modelo fallido. Ofrece lecciones críticas para toda la industria en su carrera hacia la electrificación:

  • La seguridad es no negociable: En un vehículo eléctrico, la batería no es solo un componente; es el elemento de mayor riesgo potencial. Las pruebas de seguridad y los protocolos de control de calidad deben ser excepcionalmente rigurosos, superando los estándares de los vehículos de combustión.
  • La gestión de crisis define a la marca: Las soluciones parciales y las recomendaciones que trasladan la carga del riesgo al cliente erosionan la confianza de manera profunda y duradera. Una comunicación transparente y acciones decisivas desde el primer momento son esenciales.
  • La innovación tecnológica requiere fiabilidad: El I-Pace era tecnológicamente avanzado, pero ese avance se vio completamente anulado por un defecto fundamental en su componente más importante. La fiabilidad es el cimiento sobre el que se construye cualquier innovación exitosa.
  • El valor residual es un termómetro de confianza: La brutal depreciación del I-Pace es un indicador de mercado claro de que los compuestos perciben un riesgo elevado. Para que los eléctricos se masifiquen, deben ofrecer una propuesta de valor estable a largo plazo.

El camino hacia baterías más seguras y de mayor densidad energética es clave. Tecnologías como la batería ETOP del MIT, prometedora por su alta autonomía, representan el tipo de avances que podrían evitar futuros casos similares.

Reflexiones finales: más allá del desguace

La historia del Jaguar I-Pace es un recordatorio crudo de que la transición eléctrica es un territorio complejo, lleno de desafíos técnicos y reputacionales. Demuestra que incluso una marca con el pedigrí de Jaguar, respaldada por un proveedor de la talla de LG Chem, puede sucumbir a fallos críticos con consecuencias multimillonarias. Para Jaguar, el aprendizaje ha sido doloroso pero necesario. El éxito de su siguiente generación de eléctricos dependerá, en gran medida, de su capacidad para aplicar las lecciones aprendidas en el diseño, la validación y la gestión de la calidad. Para la industria en su conjunto, el I-Pace sirve como una cátedra sobre los riesgos de priorizar el tiempo de llegada al mercado sobre la integridad técnica absoluta. El futuro eléctrico será de quienes logren equilibrar la ambición innovadora con una fiabilidad inquebrantable.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué Jaguar recompró y destruyó miles de unidades del I-Pace?

Jaguar inició un programa de recompra de aproximadamente 3,000 unidades del I-Pace, principalmente modelos 2019, debido a defectos crónicos y potencialmente peligrosos en su paquete de baterías de 90 kWh. Estos defectos, relacionados con celdas de LG Chem, causaban sobrecalentamiento e incendios espontáneos. Las soluciones técnicas como actualizaciones de software y reemplazo de módulos no resolvieron el problema de raíz, por lo que la marca optó por la recompra y destrucción para mitigar riesgos legales y proteger su imagen.

¿Qué tipo de problemas presentaba la batería del Jaguar I-Pace?

Los problemas se centraban en un sobrecalentamiento anómalo dentro de los módulos de la batería de iones de litio. Este fallo podía desencadenar una fuga térmica (thermal runaway), derivando en incendios tanto durante la conducción como en estado de reposo o carga. La causa fue atribuida a defectos en las celdas suministradas por LG Chem, un problema que se repitió en otros modelos de diferentes marcas que usaban componentes similares.

¿Cuánto valor pierde un Jaguar I-Pace en cinco años?

Según estudios de mercado recientes, el Jaguar I-Pace es el vehículo que sufre la mayor depreciación a cinco años, con una pérdida media del 72.2% de su valor original. Esto equivale a una devaluación de aproximadamente 52,000 dólares (unos 48,000 euros). Esta caída catastrófica refleja la desconfianza del mercado secundario hacia la fiabilidad y los costes potenciales asociados al modelo.

¿Hasta cuándo se fabricó el Jaguar I-Pace y qué pasará con Jaguar?

Jaguar anunció oficialmente que la producción del I-Pace finalizará en 2025. Este cese es parte de una transición estratégica de la marca hacia una nueva gama exclusiva de vehículos eléctricos de lujo. Durante 2025, Jaguar prácticamente ha detenido sus ventas de modelos antiguos para preparar el lanzamiento de sus nuevos eléctricos, con el objetivo de relanzar la marca a partir de 2025 con un enfoque renovado en diseño, tecnología y, crucialmente, fiabilidad.

¿Qué garantía tenía la batería del I-Pace y cubría los incendios?

La batería de 90 kWh del Jaguar I-Pace contaba con una garantía de 8 años o 160,000 kilómetros, lo que sucediera primero. Esta garantía cubría defectos de fabricación y una pérdida de capacidad por debajo del 70%. En teoría, los incendios causados por defectos en las celdas deberían estar cubiertos. Sin embargo, la recurrencia del problema llevó a Jaguar a tomar la medida extrema de la recompra, ya que las reparaciones bajo garantía no aseguraban una solución permanente.

📚 Fuentes y Referencias

Este artículo fue elaborado con información de las siguientes fuentes verificadas:

* La información técnica puede variar según el mercado. Consulta fuentes oficiales para datos específicos de tu región.