Retraso de la prohibición de motores de combustión en 2035: Análisis del impacto en consumidores y el futuro del automóvil

Europa podría retrasar la prohibición de motores de combustión en 2035. Te contamos qué significa para ti y tu próximo auto.

Retraso de la prohibición de motores de combustión en 2035: Análisis del impacto en consumidores y el futuro del automóvil

🔄 Última actualización: 9 de febrero de 2026

📋 Contenido del Artículo

Un cambio de rumbo en la política de movilidad europea

Reino Unido da marcha atrás y retrasa hasta 2035 la prohibición de vender coches de combustión
El debate sobre la prohibición de 2035 refleja un cambio estratégico en Europa.

La Unión Europea aprobó en 2023 una normativa histórica que establecía la prohibición de venta de vehículos nuevos con motores de gasolina o diésel a partir de 2035, marcando una transición acelerada y aparentemente irreversible hacia la electrificación. Sin embargo, declaraciones recientes de altos cargos de la Comisión Europea, incluyendo al comisario de Transporte, Apostolos Tzitzikostas, y al vicepresidente Stéphane Séjourné, sugieren una flexibilización de ese plazo. Este posible retraso de la prohibición de motores de combustión en 2035 no es un mero ajuste calendario, sino el reflejo de presiones industriales, realidades económicas y un cambio de filosofía hacia la neutralidad tecnológica. Para el consumidor, esto se traduce, según análisis recientes, en una mayor estabilidad de precios a corto plazo y más opciones de mercado, permitiendo que tecnologías como los híbridos sigan teniendo recorrido, similar a las excepciones para coches sin etiqueta que se aplican en algunas zonas. La normativa original es ahora incierta, abriendo un periodo de transición más complejo y plural.

¿Por qué Europa reconsidera el calendario de 2035?

Presiones económicas y competitividad industrial

La industria automotriz europea, con Alemania a la cabeza, ha ejercido una presión considerable argumentando que la transición acelerada supone inversiones descomunales en un contexto de incertidumbre económica global, escasez de materias primas críticas para baterías (como el litio y el cobalto) y una infraestructura de carga aún desigual en el territorio. La competencia china, que ha irrumpido con fuerza en el mercado de vehículos eléctricos (EV) ofreciendo modelos a precios muy competitivos y con tecnología en rápida evolución, ha puesto en jaque la ventaja tecnológica tradicional europea. La Comisión Europea ha reconocido abiertamente la necesidad de "no poner en peligro nuestra competitividad" y de "ayudar a la industria europea a mantener su ventaja". Esta realidad ha llevado a un replanteamiento pragmático, como se analiza en nuestras previsiones del mercado automovilístico español para 2026, donde la electrificación avanza, pero con matices.

La adopción más lenta de lo esperado y las barreras del consumidor

El consumidor europeo no ha adoptado el vehículo eléctrico con la celeridad que anticipaban los planes más optimistas. Los altos precios de compra, las preocupaciones sobre la autonomía (a pesar de las mejoras) y la infraestructura de recarga, especialmente en zonas rurales y para quienes no tienen garaje privado, han ralentizado la demanda. Este fenómeno es particularmente visible en el incipiente mercado de coches eléctricos de segunda mano en España, que apenas representa el 1,3% del total, indicando una primera fase de adopción aún limitada. La posible flexibilización daría más tiempo para que estos obstáculos se superen de forma orgánica.

Neutralidad tecnológica: el regreso condicionado del motor de combustión

El concepto central detrás del cambio de postura es la neutralidad tecnológica. La normativa original exigía a los fabricantes reducir las emisiones de CO₂ de su flota a cero en 2035, lo que en la práctica solo era alcanzable con vehículos de batería (BEV) o de pila de combustible de hidrógeno. La nueva propuesta plantea que cualquier tecnología que cumpla con los objetivos de emisiones pueda ser comercializada, incluso los motores de combustión interna, siempre que utilicen combustibles neutros en carbono como los eFuels o biocombustibles avanzados. En esencia, se permitiría vender coches nuevos con motor tradicional después de 2035, pero estos deberían demostrar una huella de carbono nula gracias al combustible utilizado. Esta aproximación se alinea con la petición de sectores industriales y políticos de considerar "motores de combustión altamente eficientes" como parte de la solución.

eFuels y biocombustibles: ¿la salvación técnica del motor tradicional?

combustibles neutros en carbono
Los eFuels representan una alternativa teórica, pero con desafíos prácticos enormes.

Los eFuels son combustibles sintéticos producidos mediante electrólisis (usando electricidad renovable para obtener hidrógeno verde) y la captura de CO₂ atmosférico. Al combustionar, liberan el mismo CO₂ que se capturó, por lo que, en un ciclo ideal, son neutros en carbono. Los biocombustibles avanzados se obtienen de residuos agrícolas o forestales, prometiendo también una huella reducida. Sin embargo, ambos presentan desafíos mayúsculos que limitan su viabilidad a corto y medio plazo: su producción a gran escala es extremadamente costosa y energéticamente ineficiente en comparación con la carga directa de una batería, y la infraestructura de distribución es prácticamente inexistente. Marcas como Porsche apuestan por ellos para deportivos y vehículos clásicos, pero su uso masivo en el parque automovilístico general es, hoy por hoy, una incógnita económica.

Comparativa técnica de las tecnologías en liza

Para entender el abanico de opciones que podrían coexistir en un escenario de prohibición retrasada o flexibilizada, presentamos una comparativa fundamentada en datos reales y proyecciones actuales. Esta tabla refleja el estado de la tecnología a finales de 2024 y principios de 2025, utilizando especificaciones globales cuando no hay datos específicos para el mercado español.

Aspecto Eléctrico puro (BEV) Híbrido enchufable (PHEV) Combustión con eFuels
Emisiones (pozo a rueda) Cero en uso; dependen del mix eléctrico (aprox. 20-80 g CO₂/km en UE) Reducidas (40-100 g CO₂/km); dependen del modo de uso y recarga Teóricamente neutras si el eFuel es 100% renovable (práctica por verificar)
Autonomía típica (km) 350 - 650 km (WLTP, modelos medios) 50-90 km eléctrico + 600-900 km total con combustible 500 - 800 km (similar a gasolina actual)
Tiempo repostaje/recarga 20-30 min (DC rápida, 10-80%) / 6-10 h (AC 7.4 kW) 2-4 h (AC 7.4 kW) + minutos para repostar combustible 3-5 minutos (como gasolina tradicional)
Coste energía/combustible (por 100 km) 2 - 5 € (depende de tarifa eléctrica, recarga doméstica) 4 - 8 € (combinación electricidad y gasolina) 12 - 18 € (estimación por alto coste de producción del eFuel)
Infraestructura disponible En expansión; 45,000 puntos públicos en España (2024); aún desigual Amplia red de gasolineras; recarga en domicilio o puntos públicos Utilizaría red de gasolineras existente; disponibilidad de eFuel casi nula
Precio de compra (vs. térmico similar) 15% - 35% superior (ej. Peugeot e-208 vs 208 gasolina) 10% - 25% superior (ej. Hyundai Tucson híbrida vs gasolina) Similar o 5-15% superior (por adaptaciones motor, inyección)
Mantenimiento (coste estimado anual) 30-50% menor (sin aceite, filtros, correas de distribución) 20-30% menor que térmico, pero más complejo que BEV Similar a motor de combustión interna actual
Viabilidad a largo plazo (2035+) Alta; dependiente de mejoras en densidad energética de baterías y red Media; posible tecnología puente, dependiente de combustibles Baja a media; dependiente de producción masiva y coste de eFuels

Como se observa, no existe una tecnología perfecta. Los eléctricos puros son óptimos para uso urbano y periurbano, especialmente con recarga en domicilio, como se detalla en nuestra guía sobre cómo instalar un cargador en garaje comunitario. Los híbridos enchufables ofrecen una transición suave para quienes realizan trayectos mixtos. Los motores con eFuels plantean una solución teórica para nichos específicos, pero su viabilidad económica y ambiental a escala es la gran incógnita.

Impacto en los fabricantes: reajuste de estrategias multimillonarias

Un posible cambio regulatorio coloca a los fabricantes en una encrucijada estratégica. Muchas marcas habían anunciado planes de electrificación total para 2030-2035, comprometiendo inversiones billonarias en plataformas EV exclusivas y gigafactorías de baterías. Si la UE abre la puerta legal a los motores de combustión neutros, algunas podrían ralentizar esos planes, extendiendo la vida útil de sus motores térmicos más eficientes y retrasando la amortización de las inversiones en electrificación. Esto podría generar un doble esfuerzo económico difícil de sostener: mantener dos líneas de desarrollo en paralelo (térmica y eléctrica) durante más tiempo. Marcas como Volvo o Renault mantendrán su apuesta eléctrica firme, mientras que otras como Porsche o Mazda exploran los eFuels para segmentos concretos. La flexibilidad será clave, pero también conlleva el riesgo de dispersar recursos y quedar rezagado en la carrera tecnológica definitiva, algo que ya se percibe en la caída de la producción en España por la transición.

Consecuencias para los consumidores: más opciones a corto plazo, mayor incertidumbre a largo plazo

Para el comprador, la flexibilización de la prohibición de 2035 tiene implicaciones inmediatas y de futuro. A corto plazo, como indican las fuentes más recientes, se traduciría en una mayor estabilidad de precios en el mercado de coches nuevos y de ocasión, y en más opciones de compra. Los modelos híbridos, tanto enchufables como convencionales, seguirán disponibles y evolucionando, dando margen a quienes no puedan o no quieran dar el salto a un eléctrico puro aún. Esto podría ralentizar la depreciación de los vehículos térmicos en el mercado de segunda mano. Además, se reduciría la presión y la posible "ansiedad regulatoria" sobre los compradores.

Sin embargo, esta aparente libertad genera nuevas incertidumbres. La principal: la disponibilidad y precio real de los combustibles sintéticos. Si en 2035 se venden coches nuevos con motores adaptados para eFuels, pero estos combustibles son escasos y cuestan 3 o 4 veces más que la gasolina, el propietario se enfrentará a costes de uso prohibitivos. Por otro lado, una señal regulatoria ambigua puede frenar las inversiones en infraestructura de recarga eléctrica, perpetuando uno de los principales hándicaps de los EV. También crea confusión sobre qué tecnología será la más rentable y sostenible en el tiempo, afectando a la decisión de compra. El consumidor se ve ante un panorama fragmentado, donde la elección dependerá más que nunca de su uso concreto, su acceso a recarga y su horizonte de posesión del vehículo. Para los que sí contemplan el eléctrico, opciones como las que analizamos en la comparativa entre el Renault Twingo E-Tech y el Dacia Spring ganan relevancia en el segmento urbano.

El contexto español: normativas paralelas y ritmo de adopción

Es crucial situar este debate europeo en el contexto nacional español. Independientemente de lo que suceda con la prohibición de venta en 2035, España y sus autonomías tienen sus propias agendas de descarbonización. La nueva normativa UE exige que las flotas de empresas grandes tengan un 36% de vehículos de emisiones cero (principalmente eléctricos) para 2030. Además, ciudades como Madrid y Barcelona mantienen sus zonas de bajas emisiones (ZBE), que restringen progresivamente el acceso a los vehículos más contaminantes. Por tanto, aunque se retrase la prohibición de venta, la presión para electrificar el uso diario en entornos urbanos seguirá en aumento. Las previsiones de ventas de coches eléctricos en España para 2026 muestran un crecimiento constante, pero sujeto a la mejora de la infraestructura y los incentivos a la compra. Alianzas como las de Repsol con Kia y Toyota buscan precisamente ofrecer soluciones integradas de movilidad y energía para facilitar esta transición.

Conclusión: Un futuro de transición más larga y tecnológicamente diversa

El posible retraso o flexibilización de la prohibición de motores de combustión en 2035 marca un punto de inflexión pragmático, aunque controvertido, en la transición ecológica del transporte en Europa. Lejos de la senda única y acelerada hacia el vehículo eléctrico a batería, se perfila un escenario de transición más larga, compleja y tecnológicamente plural. Para el consumidor, esto significa más opciones a corto plazo y un respiro en la presión económica, pero también mayor incertidumbre a la hora de tomar decisiones de compra a largo plazo. Para la industria, supone una segunda oportunidad para sus tecnologías térmicas, pero también el riesgo de una transición más costosa y menos clara. El verdadero éxito de esta nueva aproximación dependerá de la capacidad para desarrollar y escalar combustibles verdaderamente neutros en carbono a un coste razonable, y de no frenar el despliegue masivo de la infraestructura de recarga eléctrica, que sigue siendo la columna vertebral de una movilidad sostenible a gran escala. El camino hacia 2035 ya no es una recta, sino un cruce con múltiples direcciones posibles.

Preguntas Frecuentes

¿Se ha retrasado oficialmente la prohibición de vender coches de combustión en 2035 en la UE?

No se ha producido un retraso oficial ni un cambio en la legislación aprobada. Sin embargo, altos cargos de la Comisión Europea han manifestado públicamente una apertura a flexibilizar la norma, permitiendo motores de combustión después de 2035 si usan combustibles neutros en carbono (eFuels). Esto ha creado una situación de incertidumbre, donde la prohibición original de 2035 ya no se considera segura.

¿Qué son los eFuels y cómo pueden hacer neutro en carbono un motor de gasolina?

Los eFuels (combustibles sintéticos) se producen combinando hidrógeno verde (obtenido con electricidad renovable) con CO₂ capturado de la atmósfera. Al quemarse en un motor, liberan ese mismo CO₂, por lo que, en teoría, el balance neto es cero. Sin embargo, su proceso de producción es actualmente muy caro e ineficiente energéticamente comparado con usar esa electricidad renovable para cargar directamente un vehículo eléctrico.

¿Cómo afecta este cambio a los precios de los coches eléctricos?

A corto plazo, la posible flexibilización podría contribuir a una mayor estabilidad de precios en el mercado general y ralentizar la depreciación de los coches térmicos. No se espera una bajada inmediata de los precios de los eléctricos, ya que estos dependen principalmente de los costes de las baterías y la economía de escala. Algunos expertos señalan que si los eléctricos alcanzaran la escala de producción de los térmicos, su precio podría ser incluso inferior, ya que su mecánica es más simple.

¿Seguirán siendo una buena opción los coches híbridos después de 2030?

Sí, en un escenario de prohibición retrasada o flexibilizada, los híbridos (especialmente los enchufables) ganan años de recorrido como tecnología puente. Ofrecen una solución práctica para usuarios con trayectos mixtos (ciudad y carretera) y para quienes no tienen acceso garantizado a recarga eléctrica rápida. Su papel dependerá de la evolución de los precios de los combustibles y de la electricidad.

¿Qué debo considerar ahora si voy a comprar un coche pensando en los próximos 10 años?

Debe evaluar su uso real: kilometraje anual, tipo de trayectos (urbanos/largos), posibilidad de recargar en casa o en el trabajo, y su presupuesto. Un eléctrico puro es óptimo para uso principalmente urbano con recarga doméstica. Un híbrido enchufable ofrece versatilidad. Un diésel o gasolina de baja emisión podría ser viable si realiza muchos kilómetros en carretera, asumiendo el riesgo futuro de restricciones en ciudades y la incertidumbre sobre el valor residual.

📚 Fuentes y Referencias

Este artículo fue elaborado con información de las siguientes fuentes verificadas:

* La información técnica puede variar según el mercado. Consulta fuentes oficiales para datos específicos de tu región.